Activados todos en red – por internet libre en Venezuela

Reproduzco el post de hoy de Tod@s en red:

El pasado sábado 13 de marzo, el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, expresó que “internet no puede ser una cosa libre”, entre otros conceptos que expuso en relación a la libre expresión, flujo de ideas y de información a través de internet, solicitando la regulación e intervención del mismo por parte del estado.

En ese sentido, Tod@s en Red, ha reproducido en un documento pdf la primera entrada de este blog, En internet cabemos tod@s, en donde se proponen puntos a discutir para convertir internet en un área prioritaria del desarrollo del país en concordancia con lo establecido en el Decreto 825. Este archivo pdf cuenta con las firmas de quienes suscriben dicha propuesta.

La idea es que este documento circule por la red, que lo leamos y lo discutamos.
A través de los comentarios de este blog en la página Todos Adentro, puedes apoyar el contenido del documento con tu nombre y señalando a qué te dedicas. Si deseas colaborar difunde  el enlace de esta entrada por twitter u otros medios.

El documento se irá actualizando en la medida que lleguen más firmas.
………………………
Enlaces relacionados:

Chávez exige regulación para Internet y TV por suscripción.
Diario El Universal, 14/03/2010.
En internet cabemos todos. Diario Los Andes, 16/03/2010.
Gobierno pasó de promover Internet a intentar su control. Diario El Universal, 16/03/2010.

La democracia roja

Estoy pensando en lo subjetiva que puede ser la percepción… Cómo alguien puede pensar que secuestrar el rectorado de la UCV ayer fue por querer la “paz”… o que cerrar Globovisión por “desestabilizar” no es atentar contra la libertad de expresión… o que la marcha de mañana carece de argumentos… Los 3 sucesos son intentos de represión, son negaciones de la posibilidad de disidencia… Muy democrático todo, según los rojos.

El lingo oficial ofrece un nuevo sinónimo a las palabras protesta y disidencia, ese sinónimo es desestabilización. A veces lo extienden a promoción del magnicidio u odio. Lo interesante es que esa nueva lengua del gobierno encuentra eco en seguidores, supuestamente revolucionarios, que justifican toda represión. Esta es una revolución que, en supuesto, promueve la inclusión, la participación, la discusión abierta de ideas, la democracia. Pero en sus propias filas no se admite, porque quien cuestiona al presidente termina siendo su enemigo. Y el presidente se venga. Expropia, levanta expedientes de corrupción, persigue, amenaza públicamente y en cadena de televisión con ello. Nunca dice “la justicia venezolana te abrirá una investigación”. Él dice “te voy a meter preso” porque la justicia es suya, como por ejemplo en referencia al alcalde Rosales hoy asilado en Perú. Sus acólitos como el alcalde Jorge Rodríguez, dicen “voy a acabar contigo”, en el caso de Nelson Bocaranda. Y así hay citas de Lina Ron, del Comando La Piedrita, etc. Individuos como Aristóbulo Istúriz justifican el proverbial borrado de centenares de miles de votos que eligieron al alcalde metropolitano, como que aquí hay que hacer lo que Chávez dice y si él dice que hay que poner una autoridad por encima del elegido por el pueblo, quitándole además todas sus competencias, que así sea porque él es el comandante de esta revolución…

En mi percepción nada de ello es revolucionario. Ni democrático. Es la vieja, conocida y pasada de moda, autocracia.

Pero lo grave no es que gente en el poder, justifique estas actuaciones como de “defensa” de la revolución. Grave es que amigos, conocidos chavistas a quienes uno profesaba respeto y cariño, lo hagan. ¿Qué les hace percibir estos actos obvios de abuso de poder y autoridad como correctos, adecuados, o justos? ¿Justos además de cual justicia? Realmente no entiendo cómo se pueden justificar. Todo lo achacan a la república anterior y ya van diez años de esta república.  Justifican estos actos y declaraciones como que antes se hacían también. Como si el abuso fuera inevitable porque es cosa de ganadores, de los detentadores de poder, de “gobierno”.

Nunca creí en esta mueca de revolución. Nunca voté por ella tampoco y no tengo eso en mi conciencia. Pero me permití darle el beneficio de la duda. De que sí, a lo mejor sí haría algo por la gente con menos oportunidades. Diez años me ausenté de este país y no veo menos pobres, no veo las universidades mejor, ni los hospitales, ni la seguridad social, ni menos criminalidad, ni violencia, ni más respeto, ni justicia, ni mayores oportunidades para progresar. He visto aquí y allá paliativos, una que otra obra, resultados no mejores, realmente, que los de 2 gobiernos anteriores juntos, y ya. Aquí no hay revolución, señores. Sino una democracia que se tiñó de un sólo color por una mayoría crédula y desesperada desesperanzada. Es posible que esa mayoría ya esté perdiendo su esperanza en este gobierno. La fe por el personaje, aún la mantiene. Veremos cuánto le dura.