Rotten Town

De forma artística, con música y video el cantante OneChot refleja, comenta la realidad de la violencia en Caracas, con su canción Rotten Town.

Esta es la realidad de Caracas.  Pero, la realidad para el gobierno es una ficción, un invento. Y tan es así que este artista y su video dicen que serán sometidos a una “acción legal”.

Luego de publicar una foto donde se muestra los muertos de la violencia en Caracas en la morgue de Bello Monte y de la indignidad conque son tratados los cadáveres luego, dispuestos como sea, sin estar cubiertos, el gobierno prohibe al periódico “El Nacional” que publique fotos de violencia y al periódico Tal Cual lo mismo, cuando los tabloides pertenecientes a medios  adeptos al gobierno lo hacen diariamente. La excusa en el caso de los diarios sancionados es la “protección” a los menores de exponerlos a imágenes de ese tipo, y en segundo término que lo están usando para fines políticos.

Nadie en el gobierno habla de proteger a los menores de las balas en los barrios que les matan diariamente a ellos, sus padres o sus hermanos. Ni nadie en el gobierno defiende el derecho a la denuncia tal y como garantiza la Constitución Nacional. Aquí en este país todo está perfecto.

Luego de la transmisión del documental de la cadena española Cuatro transmitido por CNN, se da días después una discusión televisada sobre el mismo, con el ex-ministro Izarra, hoy director del canal Telesur, que se ríe de la supuesta pornografía periodística que significa mostrar que en Venezuela hay una violencia extrema en la criminalidad y que existe impunidad. La risa de burla de Izarra se trastoca en siniestra para las víctimas directas e indirectas del crimen en este país. A nadie le da risa ni los titulares ni los cuentos que oye de amigos y en la calle sobre lo que pasa en Venezuela. Nunca contestó claramente ninguna de las preguntas y se explayó en el discurso manido y recurrente del gobierno de los cambios en “estructura” sociocultural del largo plazo, respetable en sus intenciones e impacto futuros, pero futuro del que no gozarán los muertos de hoy ni los del pasado reciente, gracias a la inoperancia del gobierno en esta materia.

Si bien se puede cuestionar el uso político que se le quiere dar al tema y dicha intención de parte de El Nacional -sentido de la oportunidad con el que no estoy de acuerdo, periodismo tiene que ser periodismo siempre-, no me parece cuestionable publicar una foto de naturaleza cruda para crear conciencia y desanestesiar a la gente en referencia a ciertos temas. La niña corriendo desnuda quemada de napalm en Vietnam detonó llamados  a la paz. Los niños esqueléticos etíopes durante las hambrunas convocó la ayuda y la atención mundial que se requería en ese momento. Aquí ya estamos tan acostumbrados a escuchar y leer que alguien fue asesinado que ver, gracias a una foto, su destino final en la morgue causa otro tipo de impacto. Confronta al intelecto, a la emoción con la crudeza de la realidad. Y ya está bueno, ya. Hay que exigir que el gobierno brinde seguridad y tome medidas de corto plazo también, no sólo sus medidas estructurales de “socialismo” de siglo XXI.

Aún contamos con este territorio de nadie y de todos de internet para poder acceder y difundir las informaciones que intentan ser acalladas por el gobierno en el mundo analógico. Han habido amagos de censura y amenazas con leyes improcedentes y punitivas hasta ahora sin mucha factibilidad de aplicación. En este caso, la caducidad de los medios tradicionales se cancela en los digitales porque la gente puede acceder a los contenidos, y difundirlos viralmente por mucho tiempo. Ello no es fácil de controlar. Videos como el de OneChot, los de Cuatro, la risa de Izarra en CNN y la primera plana de muerte de El Nacional quedan en la red para la reflexión.

La foto de la morgue es la evidencia de que no valemos nada ni vivos ni muertos en Venezuela. Que nuestra superficialidad soslaya la muerte y la sangre, tal y como se aprecia en el video de OneChot. Que Venezuela se baña en sangre todos los días y es ese el rojo que la puebla.

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La realidad de los pobres

Nada me impacta más que los testimonios que leo en las crónicas de sucesos. Hoy he leído el de una señora que perdió a su único hijo en manos del hampa. Una maestra. A esta señora que ha dedicado su vida a educar niños, a llevar una vida honesta dentro de su pobreza el país le paga mal. El país no devuelve bienestar. Los gobiernos que hemos tenido en Venezuela lo que han hecho es dejar desamparada a la gente sin recursos, sin pensiones de vejez decentes, servicios médicos que funcionen a cabalidad, y con una inseguridad galopante que borra cualquier promesa cumplida. Si la gente no se siente segura en su vecindario, su casa, la calle, el trabajo, no puede ser feliz totalmente.

Transcribo las declaraciones de la señora porque lo que dice es la verdad. Esta es la tragedia de la inseguridad que vive el venezolano y que afecta a todos los estamentos de la sociedad nacional. No se exime nadie. Pero el pobre la sufre más porque está completamente desasistido y a manos de las bandas de su barrio.

Ahora ni siquiera los muertos pueden descansar en paz. La gente siente mucho miedo. Se meten en los velorios y acaban hasta con los rosarios.

El ministro dice que la inseguridad ha bajado, pero es bueno que algún día salga a las calles de noche y sin escoltas. La gente vive con mucho miedo. Es terrible vivir así. A partir de las seis de la tarde los vecinos se meten en sus casas y no salen hasta el día siguiente. Mi único hijo me lo mataron, es otro más de la estadística criminal.

Mi hijo Yersin Antonio Montaño Solís estaba desempleado y a veces pensaba que era lo mejor para él. Imaginaba que cuando llegara del trabajo me lo podían matar. La policía llega a la zona cuando ya el mal está hecho, cuando no hay remedio.

La maestra señaló que los detectives que llegaron al barrio para proceder a inspeccionar el cadáver recordaron que durante el asueto de carnaval acudieron al mismo lugar para levantar el cuerpo de un hombre parecido al joven asesinado.

Ese era mi hermano Argenis Antonio Solís, quien también lo mataron los mismos delincuentes. Ese operativo Caracas Segura no ha llegado al barrio ni a tantos otros de Caracas. Es una farsa…

Ahora la gente ya no puede velar a sus muertos. Yo tengo experiencia. He pensado que ya nada me encadena a ese barrio y he pensado mudarme para un lugar más tranquilo.

Todos los fines de semana quedan más familias enlutadas y en este país no pasa nada. No tengo esperanza que el caso de mi hijo sea resuelto porque se trata de un joven pobre. Mañana es posible que digan que fue un ajuste de cuentas y que ese no afecta la seguridad de los ciudadanos.

Yo no quería que saliera a la calle porque eso es muy peligroso. Por ahí hay una invasión donde se esconde mucha gente mala. Mi hijo iba pasando y lo mataron porque no quiso dejarse robar.

Antes la gente acostumbraba a llorar a sus muertos. Ahora la cosa es peor. Ni siquiera tienen esperanzas de que algún cuerpo policial se acerque porque los hacen correr a tiros. Todos los casos quedan impunes. Esa es la realidad de los pobres.

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En cualquier momento el pueblo abrirá sus ojos

Hoy leo en la prensa que hubo una tranca del tráfico en la autopista de Prados del Este por la muerte de un taxista a manos de criminales.

Dicha muerte puede considerarse como una infortunada estadística más, pero al leer la crónica de la misma, uno no deja de sentir rabia por la indiferencia de las autoridades ante la situaciñon que vivieron amigos y familiares de la víctima, y su negligencia en apresar a los culpables habiendo podido, porque los policías se “transaron” con los criminales.

Al final fueron los amigos quienes se organizaron y localizaron al pobre hombre agonizando y quienes lo llevaron a un hospital, para morir un día después. Nadie de las autoridades los auxilió ni les dió siquiera apoyo moral. Completa indiferencia.

El taxista Daniel Cardozo contó que ante la negativa de las autoridades sus parientes se organizaron para buscarlo. “Utilizamos 14 carros y más de 30 personas para recorrer todo el estado Vargas. Nunca desmayamos hasta que lo conseguimos”, dijo Cardozo.

La comunidad se organiza ante la indolencia de los organismos de “seguridad”.

El infortunado trabajador fue localizado agonizante en el sector Playa Verde. Un vigilante lo encontró. Presentaba un disparo en la cabeza. Permaneció por más de 24 horas en el hospital de Pariata hasta que falleció. Los taxistas de Baruta se molestaron al enterarse luego que agentes de la Policía de Vargas habían detenido a una pareja de delincuentes cuando intentaban utilizar la tarjeta de débito del trabajador en un cajero automático de La Guaira. Sin embargo, los uniformados se habrían transado con los antisociales y los dejaron en libertad.

Quiénes son lo delincuentes acá… Los policías con esta acción se hacen cómplices, si se transaron fue porque les dieron plata. Y por allí andaran libres para matar a alguna otra persona que trata de hacer su vida honestamente.

La tranca en la autopista Prados del Este terminó a la una de la tarde. Los taxistas esperaban que el Ministerio Público comisionara a un fiscal, pero le informaron que todos estaban ocupados en un acto que se celebraba en el Teatro Teresa Carreño.

Todos estaban “ocupados” en un acto en el teatro. Obviamente, los fiscales tienen sus prioridades claras en cuanto a servicio público se refiere.

“Ellos andan pendientes de comprar fincas, de hacer dinero y meterse en problemas de otros países. Que tengan mucho cuidado porque en cualquier momento el pueblo abrirá sus ojos“, dijo el taxista Luis Alberto Puerta.

Las negritas son mías… Así es, en cualquier momento.

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