Venezuela vive su proceso ajena a la globalización

Venezuela vive su proceso ajena a la globalización. Foto de la autora.

Venezuela vive su proceso ajena a la globalización. Foto Kira Kariakin

Abstract: Venezuela is a country experiencing intense political contradictions that affect the economy. XXI Century Socialism is the system under which Chávez envisioned the development of Venezuela. The “5 engines” for the revolution are being implemented, but these deny by principle any dialogue and consensus. In that scenario, the private sector has been reduced in its role of job provider, expropiations and nationalizations have ocurred while international companies have been granted business. If democracy is not understood as a ground for agreement and harmony, politic confrontation will continue to drain any possibility that Venezuela has to participate productively in any economical process in the world.

Venezuela es un país de intensas contradicciones políticas que afectan los procesos económicos. De ser un país donde se podía comprar divisas y hacer transacciones comerciales internacionales sin mayor impedimento, donde la empresa privada seguía el ritmo de la economía y proporcionaba empleos, pasamos a ser un país dominado por la impronta de Hugo Chávez cuyas políticas de estado se inscribieron en el llamado Socialismo del Siglo XXI, las cuales continúan bajo el gobierno de Nicolás Maduro. Esto ha traído como consecuencia una profunda polarización del país entre quienes apoyan un sistema más liberal y los afectos al gobierno que pretenden un mayor control del estado en todos los ámbitos.

Expropiaciones de empresas venezolanas se contraponen a permisividad en contratos a empresas chinas, iraníes y  bielorrusas; se importan médicos cubanos mientras médicos venezolanos se encuentran desempleados y optan por emigrar. Otros recursos tradicionalmente explotados por el estado como el petróleo han sido entregados en concesión a trasnacionales en franca contradicción con los discursos anti-imperialistas. El gobierno se debate entre la necesidad de financiarse y lo que predica. En medio de estos contrastes y muchos otros es difícil dilucidar si Venezuela se inscribe o no en un proceso de globalización.

Los 5 motores constituyentes

Chávez propuso al comienzo de su segundo período presidencial los llamados 5 motores constituyentes, que acelerarían la implementación del Primer Plan Socialista de la Nación 2007-2013. Estos “motores” son:

  1. Ley Habilitante. Con esta ley se le facultaba por 18 meses para decretar leyes y normativas sin discusión en la Asamblea Nacional con el fin de acelerar cambios en la economía, las finanzas, la educación, seguridad y defensa, y demás aspectos de la vida nacional.
  2. Reforma Constitucional para crear leyes o adecuar las existentes a los objetivos de los planes socialistas de la nación.
  3. Moral y Luces. Una de las preocupaciones de Chávez fue presentar la historia desde un punto de vista socialista. La historia de Venezuela fue reescrita en textos escolares, y una propuesta -que dio pie al movimiento “Con mis hijos no te metas“- plantea el adoctrinamiento en la escuela, tal y como está sucediendo en la milicia para crear la “conciencia socialista”.
  4. Nueva Geometría del poder. Propuso y fue decretado un nuevo ordenamiento del país en unidades de interés político y económico, pero en la realidad esto no ha tenido gran impacto porque aún falta el quinto punto que se active, que es la explosión del poder comunal.
  5. Explosión del Poder Comunal. El poder comunal plantea darle el poder al pueblo a través de la autogestión de comunas que eventualmente sustituirán alcaldías y gobernaciones.

La meta es crear “un modelo económico que no esté basado en el precio de mercado, fundamento de la economía de mercado y del capitalismo, a los que se considera fuentes de las asimetrías sociales y de la sobre explotación de recursos naturales (…), una economía de valores fundada en el valor del trabajo que implica un producto o servicio y no en las leyes de la oferta y la demanda”. El ideólogo de este nuevo socialismo, Heinz Dieterich Steffan, establece un reforzamiento del control estatal de la economía.

Para conseguirlo, el gobierno implementó el desmantelamiento progresivo del aparato productivo del sector privado. Empresas que habían sido privatizadas en el pasado y hacían gestiones exitosas de provisión de servicios como la telefónica nacional CANTV fueron de nuevo nacionalizadas por ser de “interés estratégico para la seguridad nacional”. En ese proceso de nacionalización miles de empresas fueron expropiadas. Según el Instituto Nacional de Estadísticas el número de empleadores en Venezuela en el 2002 era de 611.803 empresas, para enero de 2013, el número de empleadores disminuyó a 345.386.

15 años de Socialismo de Siglo XXI

Luego de 15 años, las situaciones de pobreza, descontento social y corrupción que llevaron a Chávez al poder en 1999 continúan, pero además se ha establecido un escenario económico desventajoso para el desarrollo del país y su participación en los procesos de desarrollo. Venezuela no puede aportar a la dinámica internacional de la economía si no hay confianza para la inversión extranjera ni nacional, si no hay acceso para las divisas, ni menos regulaciones para la oferta y la demanda, la fijación de precios y los niveles de ganancia. Tampoco si los procesos electorales están sujetos a la duda, si al diálogo entre sectores de oposición y gobierno se le exige someterse a reglas claramente anticonstitucionales.

Chávez predicaba el Socialismo del Siglo XXI como vía de salvación del mundo y en ese sentido también proponía una suerte de globalización para Sudamérica, una integración económica siguiendo el ejemplo europeo. Sin embargo, las vías para hacerlo (los 5 motores) han sido ajenas al consenso y la inclusión de todos los actores políticos venezolanos. El modelo, mejor concertado en países como Ecuador y Bolivia, ha demostrado resultados beneficiosos en materia económica.

En Venezuela la confrontación demanda energía y recursos del gobierno en una guerra a pulso por la hegemonía donde no hay espacio para el diálogo. Los motores son mecanismos para facilitar la homogeneidad ideológica en la población y controlar la economía desde el estado, una suerte de globalización local pero bajo una premisa impuesta e inamovible.

En una democracia es vital el diálogo y la concertación, bajo esos principios se inscriben los países en el concierto político internacional. Mientras en Venezuela no se logren vivir estos principios internamente, se muestra difícil un participación productiva y beneficiosa en la arena de la integración latinomericana y mucho menos en la de la globalización, para bien o para mal.